martes, 10 de septiembre de 2013

Jules Chéret.





El desarrollo del proceso litográfico de tres colores de Cheret abrió una brecha que permitió que los artistas alcanzaran cada color del arco iris con tan sólo tres piedras -generalmente rojas, amarillas y azul - impresas en un registro cuidadoso.Aunque el proceso era difícil, el resultado era una intensidad notable del color y textura, con sublimación de las transparencias y los matices imposibles en otros medios (incluso hoy día). Esta capacidad de combinar palabra e imagen en un formato tan atractivo y económico, finalmente hizo al cartel litográfico, una innovación de gran alcance.El profundo conocimiento técnico del medio, asimilado por Jules Chéret desde su infancia, junto a la rapidez y soltura con que dibujaba, permitieron elaborar una quasi industrial producción de más de mil carteles que cubre el último tercio del siglo XIX. Esa enorme cantidad de carteles y la obstinada presencia en ellos de una figura femenina protagonizando la escena, dan a sus carteles, un carácter personal muy alejado del respetuoso canon inglés. La carga erótica con que salían a la calles las chéret fue sin duda responsable del éxito de su autor y de los productos que anunciaba, seduciendo a la satisfecha y trasnochada burguesía de la Belle Epoque. Comenzando en 1870 en París, se convirtió en el medio dominantes de la comunicación de masa en las ciudades de Europa y América. Las calles de París, Milán y Berlín fueron transformadas rápidamente en la "galería de arte de la calle," entrando de lleno en la edad moderna de la publicidad.








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